sábado, 15 de diciembre de 2012

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,10-18):

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué hacemos?»
Él contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.»
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?»
Él les contestó: «No exijáis más de lo establecido.»
Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?»
Él les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.»
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.»
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

Palabra del Señor
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (4,4-7):

Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Palabra de Dios
Salmo
Is 12,2-3.4bed.5-6

R/.
Gritad jubilosos:
«Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel»

El Señor es mi Dios y salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R/.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R/.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti
el Santo de Israel.» R/.

           Primera lectura
Lectura de la profecía de Sofonías (3,14-18a):

Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos.
El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos.
El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva.
 Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.»

Palabra de Dios
           
                  LECTURAS
    III DOMINGO DE ADVIENTO

miércoles, 12 de diciembre de 2012


LO MEJOR DEL ADVIENTO...
                          ES LA NAVIDAD.

            A esto nos invita y entrena el Adviento: a desear ese HOY tan intenso de la Navidad y aceptar plenamente la venida de Cristo Salvador a nuestra historia particular y comunitaria. La Navidad es la luz que ilumina todo el Adviento.

            Lo más importante del Adviento son las semana de la Navidad y la Epifanía. En algunas oraciones pedimos:
·         prepararnos con santas celebraciones a las próximas solemnidades de nuestra redención.
·       que acojamos y celebremos el Nacimiento de nuestro salvador.
           PERO ¿QUÉ ESPERAMOS?

 
 
            El pueblo de Israel estuvo durante siglos y siglos esperando al Mesías. Pero nosotros vivimos en el Nuevo Testamento: Cristo nació de María Virgen y apareció entre nosotros. Desde que El llegó todo ha cambiado en la historia: vivimos el tiempo de Cristo.


            Si Jesús ya ha venido...¿qué esperamos?

            Esperamos la venida gloriosa de Cristo al fin de los tiempos, para establecer definitivamente su Reino. 

Desde que llegó Cristo a nuestra historia, la plenitud de los tiempos está ya comenzada. después de Cristo no esperamos a nadie más.

 El inauguró ya su reino: este irá creciendo y madurando a lo largo de los siglos, hacia la plenitud final.
 

            Mientras tanto recordamos gozosamente el nacimiento de Jesús en Belén, celebramos su aniversario y aprendemos las entrañables lecciones que sus protagonistas nos dieron.