sábado, 15 de diciembre de 2012

Salmo
Is 12,2-3.4bed.5-6

R/.
Gritad jubilosos:
«Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel»

El Señor es mi Dios y salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R/.

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R/.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti
el Santo de Israel.» R/.

           Primera lectura
Lectura de la profecía de Sofonías (3,14-18a):

Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos.
El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos.
El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva.
 Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.»

Palabra de Dios
           
                  LECTURAS
    III DOMINGO DE ADVIENTO

miércoles, 12 de diciembre de 2012


LO MEJOR DEL ADVIENTO...
                          ES LA NAVIDAD.

            A esto nos invita y entrena el Adviento: a desear ese HOY tan intenso de la Navidad y aceptar plenamente la venida de Cristo Salvador a nuestra historia particular y comunitaria. La Navidad es la luz que ilumina todo el Adviento.

            Lo más importante del Adviento son las semana de la Navidad y la Epifanía. En algunas oraciones pedimos:
·         prepararnos con santas celebraciones a las próximas solemnidades de nuestra redención.
·       que acojamos y celebremos el Nacimiento de nuestro salvador.
           PERO ¿QUÉ ESPERAMOS?

 
 
            El pueblo de Israel estuvo durante siglos y siglos esperando al Mesías. Pero nosotros vivimos en el Nuevo Testamento: Cristo nació de María Virgen y apareció entre nosotros. Desde que El llegó todo ha cambiado en la historia: vivimos el tiempo de Cristo.


            Si Jesús ya ha venido...¿qué esperamos?

            Esperamos la venida gloriosa de Cristo al fin de los tiempos, para establecer definitivamente su Reino. 

Desde que llegó Cristo a nuestra historia, la plenitud de los tiempos está ya comenzada. después de Cristo no esperamos a nadie más.

 El inauguró ya su reino: este irá creciendo y madurando a lo largo de los siglos, hacia la plenitud final.
 

            Mientras tanto recordamos gozosamente el nacimiento de Jesús en Belén, celebramos su aniversario y aprendemos las entrañables lecciones que sus protagonistas nos dieron.

            

           





APRENDER A ESPERAR


            El tiempo de Adviento nos quiere ejercitar en una virtud cristiana básica: la esperanza.


            Cada año cobra actualidad el Adviento, porque siempre necesitamos la venida de Dios a nosotros. Y nos hace falta aprender a esperarle. 

Sería señal de debilidad o de muerte si nos encontráramos satisfechos con lo que ya tenemos.


            Y como también nosotros, los cristianos, podemos ir perdiendo a lo largo del año la sensibilidad por lo divino, nos conviene que el Adviento nos despierte el apetito de los bienes que verdaderamente valen la pena.

 En esta sociedad en la que nos toca vivir, los que nos consideramos cristianos, debemos ser el CORAZÓN que la mueva por caminos de esperanza.


         Las personas que nos rodean deben ver en nosotros unos valores evangélicos claros: justicia, servicio, generosidad..., evitando todos aquellos valores que pro­mulga la sociedad de consumo: tener más, ser el más poderoso,...